La disfagia en los niños
La disfagia o dificultad para tragar, es un trastorno frecuente en los niños. Los pequeños no pueden comer alimentos adecuadamente, lo que les acarrea otra serie de problemas. Solemos pensar que la deglución es un proceso simple y sin complicaciones. Contrariamente a esta creencia, la deglución es un proceso bastante complejo, que involucra a casi 50 pares de músculos y nervios.

Este proceso, está formado por tres fases: preparatoria oral y transporte, faríngea y esofágica. Los niños que sufren de disfagia, tiene problema en una o más de estas fases. Las causas de este problema son variadas. El daño en cualquiera de los órganos, los músculos o los nervios que participan en el proceso de deglución conduce a ella. Algunas de estas causas son:

- Daños en el cerebro y/o del sistema nervioso
Trastornos del sistema nervioso como, accidentes cerebrovasculares, la enfermedad de Parkinson, parálisis cerebral, esclerosis múltiple, etc. En estos casos los nervios implicados en el proceso de deglución se ven afectados.
- Problemas estructurales
Esófago estrecho, lengua grande, el labio leporino, amígdalas grandes y los problemas dentales son algunos de los trastornos estructurales que hacen que la masticación o la deglución de los alimentos sea muy difícil.
- Daños musculares
Los trastornos musculares como la distrofia muscular pueden afectar a los músculos implicados en el proceso de la deglución. Esclerodermia y acalasia son otras causas, que pueden afectar el esófago.

Algunos síntomas de la disfagia en niños son:
- Excesivo tiempo para comer
- Babeo, vómitos y/o tos, estornudos frecuentes después de comer o dificultades para masticar
- No son capaces de coordinar la respiración con la alimentación y/o con la bebida
- Cambio en la voz antes o después de comer.
- Pérdida de peso