La familia ante la llegada del bebé
Hay situaciones en que los padres del bebé agradecen la ayuda de la familia, sin embargo en otras ocasiones la presencia continua de abuelos, tíos, primos, hermanos puede resultar tremendamente agobiante.

Cuando nace el primer hijo, la pareja deja de ser cosa exclusiva de dos para centrarse en los cuidados del nuevo ser que acaban de dar vida. “Aprender a crecer juntos” será el objetivo principal.

La llegada del bebé es motivo de alegría para todos los miembros de la familia, los cuales quieren formar parte de una experiencia maravillosa, pero tal vez esa participación tan enérgica acarree problemas a los nuevos papá y mamá.

En un principio el asesoramiento de personas que saben más sobre el tema, será fundamental para la madre primeriza. En la clínica, los profesionales le dicen cómo dar el pecho, curar el ombligo o solucionar pequeñas molestias.

Las pautas que a continuación te mostramos, te orientarán ante los consejos o las imposiciones (a menudo contradictorias) procedentes de familiares:

1) Hay que establecer límites y no dejar que ciertas conductas familiares se conviertan en hábitos que luego serán difíciles de evitar.

2) Los padres son los responsables de encargarse de su propia familia, estando de acuerdo previamente y tomando las decisiones de manera conjunta.

3) Desde un primer momento, el padre debe implicarse en el cuidado del bebé. La pareja resolverá mejor los problemas si comparten la experiencia.

4) Si realmente necesitas ayuda, deja que los familiares se encarguen de las tareas domésticas, pero que no sustituyan tu papel maternal (cambiar al bebé, dormirle, bañarle…).

5) Muchas abuelas se ofenden cuando su hija o su nuera rechaza sus consejos. Hay que hacerles ver, con respeto y cariño, que sus aportaciones y sugerencias son valiosas y que las tenemos en cuenta, pero que ahora se emplean otros métodos igual de eficaces o más.