La fuerza de voluntad en los peques
La fuerza de voluntad es una de las cualidades más difíciles de educar, sencillamente, porque además, estamos en una sociedad en la que parece que el éxito debe de ser rápido y sin esfuerzo. Para pensar en este hecho sólo tienes que pensar en la cantidad de personas que cada año se presentan a Gran Hermano. Por otra parte, también es muy difícil explicar a los niños qué es la voluntad puesto que se trata de una capacidad humana que no se puede observar físicamente. Es decir, la voluntad no es de un color ni tiene un tamaño determinado, simplemente, se siente y se potencia como cualidad inmaterial de la afectividad.

La fuerza de voluntad en los niños, generalmente, suele ser débil, sencillamente, porque como todo en la vida deben aprender a ponerla en práctica. Y también, porque los niños viven el presente, se centran en el ahora y no piensan en el después. Pero además, también quieren disfrutar todo lo que puedan de los juegos con los amigos, del buen tiempo al aire libre y de la televisión en casa. ¿Cómo no van a querer hacerlo cuando han sido educados en la sociedad del confort y del bienestar?

La fuerza de voluntad es importante tanto o más que la inteligencia. Es decir, tal vez un niño que no es tan listo como otro puede sacar mejores notas en un examen en caso de que sea trabajador. Es decir, en caso de que sea constante y se esfuerce.

Los niños también aprenden a base de errores, ya que la experiencia es una de las principales fuentes de conocimiento como ya explicó un filósofo que es clave en la historia de la filosofía: Aristóteles. Por ello, los niños también aprenden a ejercitar la fuerza de voluntad cuando se dan cuenta que cada acción tiene una consecuencia determinada.