La hora de alimentos complementarios
Según indican los expertos en la actualidad, en el 6º mes de vida del bebé han de introducirse los alimentos complementarios en su dieta diaria.

No obstante, algunos niños empiezan la alimentación complementaria con anterioridad. Hay lactantes que a partir de los 4 o 5 meses presentan escasa ganancia ponderal o cambios en la conducta como aumento del llanto o alteraciones del sueño, que pueden ser debidos a tener hambre y necesidad de saciarse con alimentos sólidos.

Es necesario “estar alerta” sobre los inconvenientes de ofrecer de forma precoz alimentos complementarios a tu retoño, ya que puede generarse sobrecarga renal de solutos, alergias alimentarias, mayor riesgo de enfermedades autoinmunes, mayor peligro ante la aparición de infecciones, etc. Aunque tampoco hay que “irse a los extremos” y posponer mucho tiempo (más de seis meses de edad) este tipo de alimentación porque la leche no es suficiente por sí misma para alimentar correctamente al lactante.

Ciertas recomendaciones te aportarán seguridad a la hora de preparar “esas tomas nutritivas” que precisa tu bebé.

Por ejemplo, los alimentos frescos de elaboración casera son más baratos que los comercializados y proporcionan mejor nutrición. En los alimentos comercializados debes fijarte en las etiquetas y ver su contenido: Comprobar que no tienen mucha sal (más de 200 mgr por frasco) o que no contienen demasiado almidón (que los bebés no digieren bien).

Además en esta etapa, no es aconsejable dar biberones de alimento por la noche. Los lactantes que se acuestan con un biberón que contiene un líquido fermentable (leche o zumos que incluyen sacarosa) se hayan más expuestos a desarrollar caries dental ya que el líquido se acumula más tiempo entre los dientes y como durante el sueño disminuye la salivación y la deglución, no se neutralizan los ácidos orgánicos que dañan el diente.