La ira en los niños
Desde pequeños, hasta la adolescencia, todos pasamos por una serie de cambios emocionales durante el desarrollo. Las variaciones emocionales con un menor lapso de tiempo ocurren durante la infancia. Estos cambios suelen ser muy normales, sin embargo, hay algunos estallidos emocionales que llegan a ser realmente difíciles de manejar, lo que hace que toda la familia esté confundida y aturdida durante esos momentos de ira.

Hay niños que permanecen en un estado constante de enojo. Los padres de estos niños, se encuentran a diario caminando a través de un campo de minas en el que no saben cuándo se va a producir un estallido. Un niño enojado es, casi, capaz de mantener a toda la familia como si tratara de un rehén. Estos niños siempre encuentran algo malo o repulsivo sea cual sea el lugar en el que están.

Según el famoso libro del Dr. Tim Murphy, llamado “The Angry Child”, la ira es una respuesta muy poderosa que se desencadena como resultante de algún sentimiento negativo, dando lugar a un comportamiento agresivo de intensidad incoherente que, a veces, es muy inadecuado. La ira puede surgir por diferentes factores como por ejemplo: el estrés, dolores físicos o emocionales, la impotencia o la frustración, algunos problemas médicos graves como la depresión o un desorden bipolar.

Es muy importante conocer al niño adecuadamente para llegar a la raíz de la ira. Este problema infantil “arrastra” una serie de trastornos en la vida de la familia: problemas matrimoniales, algunos problemas en la escuela (obtención de malas notas), etc.