La música y los niños
Para intentar desarrollar algunas de las habilidades de los más pequeños de la casa, es muy importante enseñarles a amar y a apreciar la música. La música puede “sanar” en momentos tristes y además, puede mejorar la autoestima y la expresividad de los niños. La música está formada básicamente por tres componentes: el sonido, el ritmo y la melodía. Cada uno de estos componentes tiene un efecto único sobre los niños.

El sonido ayuda a mejorar la auto-expresión, el ritmo ayuda en el desarrollo de los reflejos motores y la melodía desarrolla la capacidad de comprensión y de las emociones. Cada pieza de la música tiene un efecto diferente en cada pequeño (al igual que en los adultos), así como nuestro cuerpo. Esto debemos tenerlo en cuenta a la hora de seleccionar la música para los pequeños.

Para la hora de dormir, es mejor, un poco de música relajante. Deberás buscar algo con ritmos suaves y texturas ligeras. Preferiblemente, busca música que no tenga letra. Las palabras de una canción, tienen un efecto estimulante en el cerebro. El niño, no podrá dormirse con facilidad.

A medida que vaya creciendo, deberás “presentarle” otros tipos de música. Además, podrás empezar a combinar imágenes con música. Los cuentos musicales pueden empezar a convertirse en sus inseparables compañeros de cama. Para animarle, no dudes en ponerle música con mucho ritmo. Baila con él para que se divierta y para que comience a asociar ese ritmo con momentos de diversión. Si notas como cada vez le gusta más la música, cuando comience el cole, puedes apuntarle a alguna actividad extraescolar.