La preadolescencia
En el proceso de crecimiento de cualquier niño existen diferentes etapas que merece la pena tener en cuenta y abordar de una forma natural y lógica. Por ejemplo, la preadolescencia representa el tránsito entre la niñez propiamente dicha y la adolescencia. Esa etapa que está marcada por los cambios a nivel físico y emocional, las inseguridades, el deseo de autonomía pero a la vez, la dependencia de los padres, los miedos, los primeros amores y el poder del grupo.

Pues bien, la preadolescencia es esa etapa que va desde los 8 hasta los 12 años de edad. En ese momento, el niño ya empieza a tener un círculo social más amplio, es decir, tiene su propio grupo de amigos, hace planes en el cumpleaños o los fines de semana, disfruta de su propia autonomía a la hora de quedar con otros niños en el parque… Sin duda, en esta etapa, la relación con el grupo y a la vez, la vida familiar se concilian de una forma sencilla y positiva. Es en la adolescencia, cuando el adolescente empieza a demandar mucho más la necesidad de estar con los demás, por ello, quiere llegar más tarde a casa.

Las etapas en el proceso de crecimiento, lejos de producir ningún tipo de temor, deben recordar a cualquier padre, que merece la pena disfrutar de verdad la niñez de los hijos en tanto que los años pasan muy rápido. Es decir, es indispensable poder estar con los hijos, conciliar mejor el trabajo y la familia, y acompañarles en el proceso hacia la etapa adulta, con las fortalezas y las debilidades que tiene cada etapa.

En la preadolescencia, el niño es mucho más consciente de sí mismo, de sus emociones y tiene la capacidad de controlarlas. Por tanto, también tiene una mayor tolerancia a la frustración que en la niñez.