Las caries en los bebés
Los bebés son susceptibles de padecer caries, y muchas veces no valoramos la importancia de la dentición de leche de cara al futuro dental de los pequeños. Si la dentición primaria se abandona y no se cuida adecuadamente, los niños pueden tener problemas que más tarde pueden llegar a afectar de forma permanente a su dentición definitiva. La evolución de una caries no tratada en un bebé puede provocar infecciones que se extiendan a otros órganos o partes del cuerpo, por lo que, si observamos una caries en un diente de leche del bebé no debemos restarle importancia, sino trasladar inmediatamente nuestra inquietud a su pediatra.

Las caries dentales son consecuencia de una infección: los dientes –tanto los de leche como los definitivos- brotan sanos y se infectan por una serie de circunstancias. Si la dentadura del bebé está sana y cuidada, los microbios responsables de este tipo de infecciones no podrán hacerle ningún daño a sus dientes, pero si descuidamos la limpieza, los restos de alimentos, sobre todo de azúcares, provoca que éstos gérmenes produzcan una placa bacteriana rica en ácidos, que corroen el esmalte y provocan que salga una caries.

Las caries en los bebés
Una de las principales conductas a evitar, es la anacrónica pero socorrida costumbre de dar a los pequeños el chupete impregnado en azúcar o en miel cuando lloran para tranquilizarlos; y un detalle pequeño pero importante es no permitir que permanezcan más tiempo del necesario con el biberón en la boca o que incluso se queden dormidos con él.

No hay que olvidar que la dentición de leche en el caso de algunas de las piezas va a acompañar al niño hasta los 12 o 13 años; morder y masticar bien es importante para la alimentación del bebé y del niño, y poder hacerlo correctamente implica tener una dentadura sana.