
Cuando el embarazo ya ha progresado en sus primeras diez semanas (la edad fetal vendría a ser de ocho semanas), nuestro bebé ya ha comenzado a programar y ejercitar movimientos propios, por ejemplo, ahora los brazos y las piernas del feto se pueden doblar.
En las diez semanas de embarazo no solamente estamos obligadas a cuidarnos y recibir la mejor alimentación, tanto para el bebé como para nosotros, también es momento de alternar nuestro estilo de vida y comenzar a ejercitarnos de manera continua. De esta forma, es recomendable practicar algunas sesiones de yoga para relajar nuestro organismo (que durante estos meses está más vulnerable por las posibles náuseas y el agotamiento en general).
Todo esto teniendo en cuenta que en este preciso momento del embarazo, nuestro útero se ha convertido en un “patio de recreo” donde nuestro bebé comenzará a realizar los primeros movimientos de extremidades. Evidentemente, debemos estar preparadas para una situación así y saber controlar adecuadamente los movimientos bruscos que hagamos. Es normal sentir a nuestro bebé moviéndose, pateando e incluso sentir como si se estuviera estirando. Las pataditas es lo más esperado por la mayoría de las mamás.
Otras recomendaciones que nos brindan los especialistas es que debemos aumentar los tiempos de caminata en nuestra rutina diaria, ingerir una mayor cantidad de líquidos (lo más recomendable como siempre es el agua), y tener una alimentación que tenga como base una amplia diversidad de frutas, verduras y carnes para que nuestro organismo le proporcione al bebé todos los nutrientes y proteínas que necesita para su correcto desarrollo.
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