Las varices durante el embarazo
El aumento de peso que acompaña al embarazo sumado a los cambios hormonales pueden provocar a muchas mujeres problemas venosos en mayor o menor intensidad, sobre todo en los últimos meses de gestación.

En la mayoría de los casos, las varices gestacionales desparecen por sí solas de forma espontánea, sin tratamientos posteriores, a los dos o tres meses del parto, y una vez acabada la lactancia, que mientras dura, provoca que el organismo de la mujer retenga una cantidad considerable de líquidos.

Por lo general, durante el primer embarazo el problema suele presentarse forma leve, pero tiene a acentuarse con las gestaciones siguientes, sobre todo, reaparecerán con facilidad en las piernas. Esta es la razón por la que conviene que la mujer se someta a una revisión angiológica después de cada embarazo, aunque aparentemente no existan signos evidentes.

Existen varios factores de riesgo que favorecen la aparición de varices en el embarazo:
– Llevar una vida sedentaria o permanecer de pie muchas horas al día
– Tener exceso de peso, que puede obstaculizar la correcta circulación sanguínea
– Haber tomado anticoncetivos orales
– Tener antecedentes familiares de problemas vascularea

El especialista puede controlar si además la embarazada tiene problemas circulatorios o presenta características corporales que puedan favorecer la aparición de varices, como por ejemplo, los pies planos, y en ese caso recomendar un tratamiento oportuno.