Lavar la cabeza del bebé
Generalmente los bebés disfrutan con el agua, sin embargo mojarles la cabeza puede entrañar “miedos tontos” que conviene atajar lo antes posible. En caso que el pequeño deteste bañarse, siéntale en tu regazo, envuelto en una toalla para que no se quede frío y aséale con una esponja empapada en agua y jabón líquido.

Con el fin de que se vayan acostumbrando a la experiencia húmeda, conviene asearles con mucha delicadeza y no forzarles… Desde los primeros baños, estará bien echarles pequeñas cantidades de agua por la cabeza.

Los bebés apenas se ensucian el cuero cabelludo, por eso hasta los tres o cuatro meses no suelen necesitar champú. Sin embargo, será preciso realizar un lavado más profundo con un champú suave o neutro o con jabón líquido infantil en el momento que empiezan a coger cosas con las manos y a tomar otros alimentos sólidos (muchos de ellos suelen ir a parar a su pelo).

Suavidad en el secado. A los bebés no les gusta que les tapen el rostro. Por este motivo, es mejor que le seques dando suaves toques con la punta de la toalla. Todavía son muy pequeños para utilizar el secador.

La acción de peinar. Quedará con un aspecto ideal aplicando un cepillado-masaje suave al bebé. El masaje estimula el riego sanguíneo del cuero cabelludo. Es preferible usar un cepillo de bebés, de cerdas blandas.

Sólo el pelo. Si se ha ensuciado el pelo y no quieres bañarle, puedes asearle en el lavabo. Envuélvele en una toalla (para que no mueva las manos). Sujétale por la tripa con un brazo e inclínale hacia delante. Con la mano que queda libre, moja su cabeza y frótala suavemente.

Otras recomendaciones fundamentales:

1) Los baños deben durar entre 2 y 5 minutos, ya que el recién nacido es sensible al frío y al cansancio del baño prolongado.

2) Las costras de leche puede aparecer en el bebé si no se le lava frecuentemente porque su cuero cabelludo es graso. Pero con lavar la cabeza del pequeño cada dos días es suficiente.

3) Debemos limpiar el contorno de los ojos con algodón y agua templada o solución fisiológica. La nariz y los oídos se pueden limpiar con suero fisiológico o agua hervida.