
Casi todo el mundo se ha tragado alguna vez un chicle. Algunas veces se complica un poco y se convierte en un pequeño susto. Muchas veces nos asustamos más cuando esto le sucede a un niño. Muchas leyendas cuentan que si te tragas un chicle este permanece en el estómago durante años. Eso no es cierto. A pesar de que el estómago no puede descomponer el chicle de la misma manera que lo hace con otros alimentos, el chicle pasará a tus intestinos de manera normal.
Si el niño es pequeño vigílale ya que tragar muchos chicles en un corto periodo de tiempo puede bloquear el tracto digestivo en casos excepcionales. El bloqueo es más probable cuando el chicle se ingiere junto con objetos extraños, como las monedas, o cuando se ingiere con alimentos poco digestivos como las cáscaras de las pipas. Enseña al pequeño que el chicle sirve para ser masticado no para comérselo.

Algunos niños son demasiado jóvenes para comer chicles. No deben comenzar a comerlos hasta que no sean plenamente conscientes de la importancia que tiene el no tragárselo. A la edad de 5 años, la mayoría de los niños ya comprenden que hay diferencias entre un chicle y un caramelo, así que pueden mascar chicle a la perfección. Comer demasiado puede causarles caries ya que la mayoría contienen azúcar. Hay otros chicles que están endulzados con sorbitol, pero ten cuidado ya que estos pueden provocar diarrea al niño.
Controla la ingesta de chicles por parte del pequeño y aunque sepas que ya es capaz de controlar no le pierdas mucho tiempo de vista. Recuérdale que cuando termine debe envolverlo en un papel y tirarlo a la papelera, no debe tragárselo o escupirlo en medio de la calle.
![]() ![]() ![]() ![]() |

























































