
Si ya es difícil de por sí hacer frente a una ruptura sentimental todavía lo es más, empezar de cero tras una separación cuando se tienen hijos en común. En este caso, no siempre prima el sentido común (a pesar de que debería ser así) y apostar por la comunicación y el diálogo más allá del rencor propio de las diferencias y el desamor. Tras una ruptura siempre hay alguien que generalmente, sale más herido que el otro. Por ejemplo, quien es abandonado sufre más que aquel que ha tomado la decisión de una forma consciente.
Para mantener el contacto con tus hijos tras el divorcio debes hacer uso de todos los medios a tu alcance. Por ejemplo, el teléfono es una opción excelente. Lo positivo es llamar a los niños siempre a la misma hora para que ya tengan la costumbre y esperen tus noticias. Una opción positiva es llamar por la noche para desear dulces sueños a los peques y preguntarles qué tal les ha ido el día. Lo cierto es que muchos niños tienen también teléfono móvil en la actualidad. Un mensaje de texto puede ser un buen medio para expresar algunos sentimientos.
Está claro que cualquier padre o madre debe contar con un calendario de visitas para poder disfrutar de sus hijos y hacer vida familiar. Compartir tiempo en común es la única forma de alimentar el vínculo afectivo y evitar que se produzca la tan temida indiferencia. En algunas ocasiones, el padre o la madre vive en una ciudad diferente a la de sus hijos. En este caso, la dificultad aumenta pero nada es imposible cuando hay fuerza de voluntad y ganas. De hecho, las nuevas tecnologías han revolucionado el mundo de la información reduciendo las distancias y los kilómetros.
Puedes escribir cartas a tus hijos que ellos guardarán con mucho cariño. También es posible utilizar el video chat. Sin duda, pienso que el divorcio no es una situación ideal para ningún niño pero lo más importante es que más allá de que algunos niños vivan una ruptura por parte de sus padres, es positivo, pensar en el bien de éstos.
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1 comentario
13 mayo 2011
Lo pero es tomar a nuestros hijos como nuestras pertenencias, trofeos de guerra en una separación. Hacerlo sería egoísta e ignorar que un divorcio involucra a más de dos egos.