Mejorar la conducta infantil
En la infancia la educación es primordial. Sin embargo, si no le prestamos suficiente atención es posible que el pequeño sea desobediente, insulte a los demás con frecuencia, engañe a sus padres, mienta en el colegio y se muestre agresivo con quienes le rodean. Estos son algunos de los síntomas característicos de los niños con problemas de conducta. Padres y profesores deben enfrentarse a tiempo a estos comportamientos para evitar que se intensifiquen en la adolescencia.

La falta de atención de los padres ha llevado a un aumento considerable de los trastornos de comportamiento en niños y adolescentes. Es un error pensar que la educación solamente la tienen en el colegio. Los padres son clave para que sus hijos tengan un futuro prometedor. Desde casa hay que predicar con el ejemplo. No obstante, en el desarrollo evolutivo del niño es normal que se detecten estas conductas agresivas, desafiantes, de oposición o desobedientes.

Las pautas educativas logran corregir estos comportamientos. Sin embargo, si no somos persistentes con algunos niños, estas actitudes son perseverantes en el tiempo y se incrementa su frecuencia y magnitud a medida que el pequeño crece. En ese sentido, es fundamental poner límites a las demandas de los niños desde muy pequeños y mantenerse firme en ellos. Se deben de establecer unos hábitos de conducta adecuados, que el niño utilizará como referente en su comportamiento posterior.

Entre otras pautas básicas recomendadas para mejorar la conducta infantil destacan las siguientes:

– Claridad: cuando se dan instrucciones al niño, es importante ser claro y preciso. No es lo mismo decirle “pórtate bien” o “no te portes mal”, que especificarle qué es correcto o incorrecto.
– Coherencia y constancia: si los padres recriminan un comportamiento de sus hijos, deben hacerlo siempre que lo detecten, no en ocasiones, y ser conscientes de que el niño observa su entorno y lo imita. No sería correcto desaprobar una conducta que contempla de forma habitual en su familia.
– Consenso y complicidad: es necesario que todos los miembros de la familia o fuera de ella con responsabilidad sobre el niño apliquen las mismas pautas sobre su comportamiento. Todos deben permitir o no las mismas actuaciones.