Mi hijo no quiere comer
Cuando un niño está enfermo, es normal que pierda las ganas de comer, sin embargo nos referimos al caso en que la inapetencia aparece en un niño sano.

La pérdida de apetito en un niño pequeño se vive muchas veces, como una amenaza para su salud. Si se le ofrece regularmente una comida adecuada no se alimenta mal, aunque tome muy poca cantidad e incluso si algún día no come nada. Se le debe ofrecer una dieta variada y completa.

El niño debe aprender sentarse a la mesa y comer “sin trucos”. El hábito de comer tiene dos componentes: uno biológico, el hambre; y otro social, que se relaciona con la educación que reciba para sentarse a la mesa y comer.

Si no come, no es conveniente forzarle o castigarle.
Es mejor emplear una actitud más neutra, quitándole importancia al hecho de no comer. Al igual que tampoco se le debe premiar el que coma, pues le haríamos entender que cuando come nos hace un favor y provocaríamos que el niño aprenda a manipular a los padres, castigándolos negándose a comer y premiándolos comiendo.

Es útil seguir unos consejos a la hora de sentar al niño a la mesa:

– Ofrecerle un menú variado. Así comerá de todo y conocerá distintos sabores y texturas.
– A la hora de comer, evitar ponerle la televisión. El niño debe aprender que es hora de comer y no de otra cosa.
– Cuando pueda sujetar una cuchara, motivarlo para que coma solo. No importa si tira comida o ensucia.
– Debe aprender que hay horarios para las comidas. Si no come, no darle nada a deshoras.
– Ofrecerle comida que acepte bien, pero no caer en el error de darle solo lo que le guste.