
La otitis es una inflamación de alguna parte del oído.
Los bebés que sufren de otitis pueden demostrar dolor más o menos intenso. Por lo general estarán inquietos e irritables.
La causa puede ser que quede agua del baño dentro del conducto del oído e irrite la piel. O que se infecte la raíz de uno de los pelillos de la piel de esa zona. También puede deberse a un resfriado.
Puede haber más o menos fiebre. En general poca al principio y más si hay infección verdadera o se complica.
En los casos más graves puede perforarse el tímpano y salir líquido o pus del interior.
Es fundamental llevar a cabo una correcta higiene de los oídos, donde no es precisa una limpieza muy profunda.
Basta con pasar el pico de una toalla o de una gasa humedecida por el pabellón auditivo, sin frotar y sin olvidar la parte de los pliegues detrás de las orejas.
Nunca introduzcas los bastoncillos en el oído, con ello empujarás la cera hacia dentro y podrás lesionar el tímpano. La cera va saliendo por sí sola, no se debe intentar sacar con nada. La higiene con suero debe realizarse ocasionalmente, no a diario.
Podrás aliviar el dolor con paños calientes y algún analgésico como el paracetamol.
No debes poner gotas en el interior del oído sin consultar antes a su pediatra. El tímpano es impermeable y no harán mucho efecto. Y pueden impedir la correcta visión del tímpano, por parte del médico.
El 80% de las otitis se resuelven sin necesidad de administrar antibióticos.
Si persiste el dolor, o aparece fiebre, se debe consultar al pediatra, quien, después de valorar el aspecto general del niño y mirar el interior del conducto auditivo externo, les indicará si hace falta otra medicación.































22nd Diciembre 2009
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