Niños atletas
La tendencia de practicar atletismo por parte de los menores ofrece una experiencia que reúne a la familia, al centro escolar y al combinado deportivo. La finalidad es potenciar una serie de beneficios para la salud, lo cual conduce al desarrollo de valores físicos y psicológicos.

Cabe destacar que la falta de infraestructura para la actividad física y el deporte en los centros educacionales de preescolar y primaria es evidente, así como también la carencia de los maestros que se encarguen de esta importante tarea.

Los responsables de permitir una crianza proporcionada a los niños, deberían de procurar que éstos se involucren en actividades deportivas extracurriculares para sobre todo procurarles los espacios y lograr así una mayor interacción social.
Por ello los menores han de estar motivados para involucrarse en las actividades deportivas. Los padres y madres han de estimularlos, incentivarlos y orientarlos.

Según los datos de la ONG Save the Children, el 70% de los jóvenes atletas resulta en gran parte beneficiado por el deporte de competición, el 20%, por el contrario, vive situaciones de riesgo y el 10% tendría alguno de sus derechos violados. La organización en su informe Niños en competición, repasa lo que debe ser el deporte de élite durante la infancia. Y éstas son algunas de sus conclusiones:

1) Hasta los 13 años, el deporte debe estar basado en el inicio de la práctica deportiva. Ningún menor de 7 años debería hacer deporte de forma competitiva.

2) Las horas de entrenamiento al día nunca deben exceder de tres.

3) Se debe garantizar la no separación de la familia, sobre todo en las escuelas de alto rendimiento, donde además se añade la imposibilidad de elegir amigos.

4) Es fundamental que el deportista continúe el ciclo educativo, no sólo durante la infancia. También hay que promover la formación profesional que posibilite salidas profesionales para cuando termine su carrera deportiva.