Niños piraña
¿Cuándo tu hijo pierde el control se dedica a morder? Si es así, tienes un problema que debes intentar solucionar con la mayor brevedad posible. Seguro que al principio pensaste que era una “gracia” pero poco a poco te has dado cuenta de que la gracia ha pasado a ser una manía un tanto dolorosa para los demás.

Cuando veas que el pequeño realiza esa acción debes decirle con voz firme que morder duele y que eso no se debe hacer. No utilices una voz suplicante: tienes que ser firme. Cada vez que lo haga, retírale del juego que esté practicando y déjale que lo piense durante unos minutos sin disfrutar de sus amigos. Durante ese tiempo de reflexión no le hagas caso. Pronto asociará los mordiscos con la retirada de los juegos y la falta de atención.

Debes explicarle que mordiendo, sólo conseguirá herir a sus amigos y causarles un daño que les puede hacer llorar. ¿A él le gustaría que le hicieran eso? Trata de analizar la causa por la que el pequeño se convierte en una pequeña piraña de tierra. Tal vez, el problema radique en la frustración por compartir o en la competitividad. También, lo único que puede querer conseguir es captar tu atención.

Si esta “manía” continua a partir de los 4 añitos, tal vez necesites un asesoramiento profesional sobre el tema. De todas formas, esto no suele ser demasiado habitual ya que siendo firme y marcándole unas normas, el pequeño, pronto dejará de morder. Si lo ves necesario, castígale quitándole alguno de sus juguetes o películas favoritas temporalmente.