No comer y ver la tele
Muchos niños tienen la costumbre de comer viendo la tele. Esto favorece la elección de alimentos menos saludables y la ingesta de mayores cantidades. Utilizar la tele para conseguir que niños y adolescentes coman no es buena opción. Es un recurso que reduce la alimentación fomentando hábitos poco saludables. Cuando son pequeños es importante enseñarles a comer bien, de una forma sana, como consecuencia de una buena educación y de cumplir con una serie de normas. El momento de desayunar, comer, merendar o cenar se puede aprovechar para hablar en familia, comentar las experiencias vividas, hablar sobre la actualidad, pero todo se puede hacer con la televisión cerrada.

Se ha demostrado que a mayor cantidad de horas de televisión consumidas, mayor es la tasa de sedentarismo, obesidad y falta de nutrición. Comer es una actividad básica para alimentarnos, crecer y estar fuertes. Supeditarla a hacerlo delante de la televisión la reduce a una acción secundaria, lo que le hace perder importancia. Muchos padres la utilizan como reproductor de imágenes para lograr que los hijos estén entretenidos y se vayan metiendo la comida en la boca. Pero llega un momento que lo hacen casi inconscientemente. Están más atentos a la pantalla que al plato de comida. Grave error que tendrá consecuencias importantes cuando sea adulto. Hay que estar alerta y ser conscientes de que comer y ver la tele a la vez es un mal hábito, se puede hacer puntualmente, pero que no se convierta en una costumbre indispensable. Primero se come y luego se mira la tele. Hay que dejarlo claro desde un buen principio.