
La tarea de criar hijos trae consigo enormes satisfacciones pero también implica una entrega completa por parte de los progenitores. Desde la cultura, estilo y normas propios de cada familia, los padres tiene un firme compromiso: Educar a una criatura con el fin de que desarrolle todo su enorme potencial personal.
Los padres responsables participarán con alegría en cada una de las etapas de desarrollo que necesariamente tienen que experimentar los pequeños retoños. Y aquí juega un papel fundamental la colaboración de profesionales como el doctor de la familia, el asesor escolar u otros familiares entregados. Es importante que el niño observe a su alrededor que está respaldado por un equipo de personas que le quieren.
Si el papá y la mamá ejercitan una actitud abierta podrán pronto desarrollar habilidades que les ayuden a comprender mejor a sus hijos. Un padre eficaz es aquel que sus palabras y acciones influyen en su hijo en la forma en que desee que influyan. Un padre coherente es aquel que sigue principios y prácticas tanto en lo que dice como en lo que hace. Un padre activo es aquel que participa en la vida de su hijo. Un padre atento es aquel que sigue con atención la vida de su hijo y observa lo que está pasando por ella.
Además, en el proceso de crianza interviene un factor relevante: Existe información valiosa que ofrece pistas sobre el valor que los hijos poseen y de lo que a los padres y madres les toca afrontar cuando estén asumiendo este rol.
En definitiva, se trata de que los hijos adultos agradezcan a sus progenitores todo el amor, respeto y protección que sus padres les brindaron a lo largo de su infancia, adolescencia y juventud… Y que todavía saben que pueden “contar con ellos”.
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