Padres y profesores unidos
En la educación de los hijos conviene tener “bien atadas” cuestiones que en un principio pueden resultar superfluas pero que a la larga cobran peso en el desarrollo emocional de los niños. Hay que dedicar tiempo a establecer contacto con los maestros y profesores para entablar un vínculo de comunicación fluida.

A veces los progenitores son auténticos desconocidos sobre las actuaciones de sus hijos en el ámbito educativo. No saben sobre la evolución de aprendizaje de los conocimientos transmitidos, cómo se comportan sus hijos, el trato que reciben de sus compañeros y docentes, etc.

La realidad es que el modelo laboral actual que impera en España deja escaso margen de maniobra a los padres para que puedan supervisar detenidamente la educación de los menores. La colaboración con la institución educativa se llevará a cabo con la información de datos significativos del niño que la familia aporte. El equipo de educadores contará con referentes para un acercamiento inicial y la participación de las diferentes actividades planificadas durante el año escolar.

La familia se puede considerar como la institución intermedia entre el hombre y la sociedad y representa la mayor influencia educadora para el niño. La actitud de la persona frente a la sociedad depende, en gran parte, de su experiencia familiar. Y es vital porque está en juego el crecimiento y la configuración de una personalidad equilibrada.

Las medidas conjuntas que unen a niños, padres y profesores van desde las tutorías, las entrevistas individuales hasta los consejos escolares o asociaciones de padres y madres de alumnos. De igual forma es fundamental la participación de padres y madres en charlas, conferencias, cursos o en las actividades extraescolares.

Hoy la escuela no solamente se siente incapaz de atender la diversidad sino que se encuentra con dificultades para cumplir la más elemental de las tareas que le son propias: la transmisión del conocimiento.