
Los niños ven en sus padres a un referente y un refugio de seguridad. Es posible que, a veces, los niños sufran incluso pensando en qué sería de ellos si un día, los padres mueren. Se trata de un miedo frecuente a cierta edad. Por ello, el estado de ánimo de los padres también puede preocupar a los niños. Ya que la tristeza, en parte, se contagia. Y ningún niño quiere ver sufrir a sus padres. Por ello, en caso de que estés pasando un momento de dificultad tendrás que hacer un gran esfuerzo por no mostrar tus verdaderos sentimientos delante de los niños y así, evitar que ellos puedan dar vueltas a la cabeza en relación con este asunto.
Se debe intentar no mostrar una especial gravedad en caso de que una situación emocional dura se prolongue a lo largo del tiempo. Pero por supuesto, también existe una opción recomendada por algunos expertos que es la de explicar al niño qué está sucediendo. En ese caso, la información debe adaptarse a la edad del pequeño. Y este paso, puede ser fundamental, por ejemplo, en caso de que uno de los padres afronte una enfermedad o también, en caso de que haya muerto un miembro de la familia.




























































