pasos para que supere el miedo a la oscuridad Pasos para que supere el miedo a la oscuridad
Los padres son un referente constante para los hijos, por tanto, tienen que ser un apoyo a la hora de enseñarles cosas tan cotidianas como superar el miedo a la oscuridad para dormir mejor. En ese caso, los adultos ejercen una influencia positiva. Por ejemplo, nunca deben tomar como base del entretenimiento las historias de miedo, ni de terror. A veces, los niños las piden por pura inercia pero está claro que ellos no piensan en las consecuencias.

Dichas consecuencias son: terror a la oscuridad, fantasmas en mitad de la noche que son fruto de la imaginación y pesadillas nocturnas que nublan la paz. Por el contrario, para que el niño no establezca esta asociación entre oscuridad y miedo es positivo jugar a juegos tan típicos y tradicionales como la gallinita ciega. De este modo, el niño puede conectar la oscuridad con el entretenimiento positivo, la risa, y el buen humor. Así, deja de asociar la noche con el miedo o con el peligro de que pueda suceder algo malo.

Por otra parte, en caso de que los niños compartan habitación, entonces, también es posible reforzarles en la idea de que están acompañados y de que no pasa nada. Se puede dejar unas rendijas de la persiana para que entre algo de luz o también, darles a los niños una linterna para que la enciendan en caso de que quieran ir al baño o levantarse en la noche.

Sin duda, los padres no deben forzar el proceso de crecimiento de un hijo, es decir, deben respetar su ritmo. Los temores nocturnos son totalmente lógicos y normales a la edad de 3 o 5 años. En caso de que se prolonguen hasta más allá de los nueve años es positivo consultar con un especialista. Pero los padres, también, deben comprender a sus hijos a través del recuerdo de su propia infancia. En otras ocasiones, puede suceder que el niño no tenga miedo cuando duerme en su casa y, sin embargo, sí lo sienta al ir de visita a otras casas. A la hora de superar el temor, conviene tener en cuenta que a los peques también les ayuda pintar sus propios temores sobre el papel. Es decir, que pongan forma y cara a esos fantasmas que imaginan por la noche.