Peleas entre hermanos
Las peleas entre hermanos no son nada desconocidas en las familias. Algunos expertos dicen que, en cierto modo, estas peleas son incluso saludables, siempre y cuando sean pequeñas. El problema surque cuando la rivalidad se convierte en la protagonista. En este momento, los padres juegan un papel muy importante. La incompatibilidad entre hermanos, si se trata con destreza y se consigue llegar a tiempo, se puede remediar.

Se debe hacer un diagnóstico adecuado de lo que va mal y el tratamiento de los problemas de forma sensata y lógica. Se deben tomar medidas para garantizar que la paz se mantiene. Al principio, no hay que olvidar que los niños, obviamente, no tienen la madurez suficiente como para entender lo que sucede. No puedes sobrepasarte criticando los errores de los pequeños, especialmente delante de los demás. La sensibilidad es diferente en cada niño.

La paciencia es obligatoria. Algo que no debes dejar que se te escape son las comparaciones. Un niño puede ser tímido y otro más abierto por lo que debes tratar a cada uno de forma diferente. El sentimiento de inferioridad es casi siempre una de las razones por la que nacen los resentimientos. Esto, se debe cortar de raíz. Debes ser generosa con tus afectos por partes iguales. Hacer que se sientan queridos y atendidos de la misma manera, acabará con muchas de las discusiones.

Enséñeles que las alegrías se deben compartir. Alaba sus acciones de inmediato. A los niños le gusta el reconocimiento y si son aplaudidos por su comportamiento, se sentirán más animados a seguir haciéndolo. Nunca debes olvidarte de tratar a los dos por igual.