¿Por qué añadir fruta de temporada en la dieta infantil?
La fruta es uno de los placeres gastronómicos muy necesarios en la dieta infantil. En la frutería, puedes disfrutar de una amplia variedad de propuestas de frutas que se actualizan cada estación. ¿Por qué motivos es aconsejable añadir fruta de la temporada en el postre?

Desde el punto de vista económico, estas frutas tienen un coste más competitivo justo cuando están en su mejor momento. Por tanto, potencias el ahorro en la realización de la cesta de la compra familiar. Fomentar el consumo de los productos locales de la zona es un beneficio en el incremento del comercio de los bienes de la localidad. Los beneficios nutricionales de las frutas de otoño están, ahora mismo, en su momento óptimo no solo en sabor sino también, en textura y color.

Beneficios saludables de la fruta de temporada

Gracias a su contexto temporal, este aliciente también es un factor agradable para integrar nuevas frutas en la dieta infantil, disfrutando de los sabores con conciencia. Incentivas en tu hijo la cultura ecológica al darle la posibilidad de conocer los ritmos de la huerta. Y así también, fomentar el consumo ecológico. Las frutas son ricas en vitaminas y minerales.

Algunas de las propuestas de esta estación son la manzana, el melón durante el mes de octubre, el plátano, la piña y la naranja. Las frutas de temporada son una golosina natural para los niños. Su consumo previene la obsesidad y regula el tránsito intestinal. Las frutas contienen vitaminas que aumentan las defensas frente al resfriado.

¿Por qué añadir fruta de temporada en la dieta infantil?

Beneficios para el ecosistema

El consumo de fruta de la temporada produce un beneficio en una doble dirección, no solo nutre a los niños, también mejora el ecosistema ya que no es necesario invertir tanta energía en transporte. En un entorno tan tecnológico como el actual, a través de esta rutina nutricional, también enseñas a tu hijo a descubrir la sabiduría de la naturaleza con sus tiempos y sus ritmos.

Mientras que durante el verano los niños necesitan frutas que contengan más agua. Por el contrario, durante el invierno necesitan más alimentos ricos en vitamina C.