¿Por qué mienten los niños?
Normalmente los niños mienten por las mismas razones que los adultos. Afortunadamente, no todas las mentiras son igual de graves. Su frecuencia y el fin que persiguen es lo que marca la diferencia y lo que tiene que preocuparnos en mayor o menor medida.

La mentira en los niños puede deberse a distintas causas: evitar un castigo, alejar la vergüenza producida por una situación desagradable, llamar la atención de los padres, etc. Cuando los niños mienten de manera habitual es normal que se descubran frustraciones, conflictos, etc.

Se calcula que más o menos a los 4 años los niños están en condiciones de mentir. Es casi seguro que lo que a veces denominamos mentira es mera fantasía y viceversa. Hay que saber distinguir esos dos términos. Es a partir de los seis o siete años cuando se presentan con más frecuencia las mentiras propiamente dichas, las que se hacen con toda la conciencia del mundo.

Todas las mentiras no se pueden clasificar por igual. Aunque no hay que estar contento con ninguna mentira, las que hay que vigilar con atención son las mentiras frecuentes y las graves. La modalidad más grave y que puede persistir con el paso del tiempo es la que tiene por finalidad conquistar el aprecio de los demás.

También es muy preocupante la mentira que viola los derechos ajenos o las normas sociales para obtener ventajas o evitar responsabilidades. Una de las más comunes es la famosa falsificación de notas del colegio.

Consejos para evitar las mentiras:

1- Predicar con el ejemplo. Si el niño ve que sus padres nunca mienten, él tratará de comportarse de igual forma.
2- Analizar los motivos y repercusiones de las mentiras. Al mismo tiempo, hay que enseñarle cuál es la conducta adecuada, enseñarle que mentir no es la mejor manera de evitar un problema.
3- Confiar en el niño. Un ambiente de sospecha e inseguridad hará que el niño no quiera contar siempre la verdad por temor.
4- Evitar el autoritarismo. No hay que ser demasiado duro con el niño, no tiene que ver a sus padres como ogros.