
¿Por qué se debe premiar a los hijos? Sin duda, en la vida es fundamental premiar las virtudes de los niños, sus logros y todo su esfuerzo por la simple razón de que premiar es amar. Es decir, en la medida en que elogias a tu hijo por algo también le estás mostrando cuánto le quieres y lo importante que es para ti. Pero además, al premiar los puntos positivos de un niño, también se adopta un sistema pedagógico excelente: aquel que se centra en reforzar todo lo bueno del peque sin dar tanta importancia a sus comportamientos inadecuados.
De este modo, el niño tenderá a repetir lo bueno, sencillamente, porque a través del premio entiende que recibe muchas cosas buenas. Recibe la atención de sus padres, además, su autoestima también crece porque se siente valioso desde un punto de vista interior.
Algunos padres prácticamente nunca elogian a sus hijos ante un éxito académico porque dan por hecho que es su obligación. Por otra parte, cuando hablamos de premiar, no nos referimos a que haya que comprar un regalo caro a un niño. Nada más lejos de la realidad, el premio puede ser algo tan sencillo como pasar una tarde jugando con tu hijo. O simplemente, ir a merendar a una cafetería.
En esencia, premiar implica hacerle sentir especial. Por ello, también puede ver su película favorita en la televisión, invitar a un amigo a pasar la tarde en casa, preparar una receta especial para el postre… No temas ser demasiado generoso a la hora de premiar las cosas buenas que tiene tu hijo ya que el amor nunca debe darse en pequeñas dosis.
Por el contrario, cuando un niño se porta mal, lo que hay que hacer precisamente es no mostrar tanta atención sino más bien, actuar con indiferencia. De este modo, verá que no logra lo que quiere en una rabieta.


























































