Posiciones del bebé en el alumbramiento
En el momento del alumbramiento el bebé adquiere una postura de salida concreta. Tu experiencia de parto será gratificante si el pequeño viene en posición occipital anterior, esto es, cabeza abajo con su cara mirando hacia tu columna y su espalda frente a tu tripa.

Sin embargo, puedes tener una vivencia más larga y dolorosa si el bebé se coloca en posición occipital posterior (espalda con espalda). Si la situación se complica habría que practicar una cesárea.

La vida sedentaria que llevan muchas mamás, provoca que entre el 10 % y 15% de los bebés se encuentren en una posición posterior. Introducir actividades relajantes te ayudará en suma. Por ejemplo, nadar a crowl o a braza son estilos que utilizan la gravedad para hacer girar al bebé. ¡Cuidado con la el estilo mariposa que puede ocasionar dolor en la espalda y en la pelvis!

Si tu retoño viene atravesado o de nalgas, también estás ante la posibilidad de un parto más complicado de lo normal. Además, le puede faltar oxígeno al bebé, bien porque el cordón sale antes que el niño y es comprimido, o porque su cuerpo es alumbrado, pero su cabeza queda atascada. Suele necesitarse intervención para alumbrar la cabeza y los hombros, por lo que se recomienda el uso de la epidural. Otra opción es intentar que el niño se dé la vuelta… Los profesionales pondrán en marcha determinadas maniobras externas y administrarán a la futura mamá una inyección para relajar el útero. Pero recuerda que tal procedimiento no es aconsejable si el bebé es demasiado grande o pequeño, o si se trata de un embarazo múltiple o tienes planificada una cesárea.

Método Elkin. Consiste en arrodillarse en la cama con la cabeza, los hombros y el pecho apoyados en el colchón y el culete hacia arriba. Se practica para cambiar la posición del bebé que viene de nalgas. Y hay que realizarla durante 15 minutos cada dos horas en el transcurso de cinco días.