
Toda madre sabe perfectamente que el parto es una de las experiencias más profundas y sensibles que se puede experimentar. Sin embargo, dejando de lado los sentimentalismos y preocupándonos más en el sufrimiento que todo alumbramiento suele causar, hoy te damos algunas recomendaciones para que la gratificante experiencia de ser madre no sea un martirio.
Por si no lo sabías, las posiciones de parto son capaces de reducir considerablemente el dolor en el momento crucial, sobre todo cuando se trata de las contracciones. Y por más amor maternal que podamos sentir, es cierto que el sufrimiento es agonizante y hasta traumático para algunas chicas.
Durante la primera etapa de trabajo, una de las posiciones más recomendadas es ubicarnos de forma semi-sentada. Esto nos ayudará a ampliar la pelvis y acomodarnos (dentro de lo que se puede) en el sofá o en la cama. Sin embargo, la clave en todas las etapas largas de dilatación y contracción es la relajación (que en la mayoría de casos, es en lo que menos pensamos).
Tampoco hay que olvidarnos de que el trabajo de la pareja es de suma importancia. Esta puede frotar y así relajar algunos de los músculos más tensos de la mujer (sobre todo la espalda y los hombros). Finalmente, cuando llegamos a la segunda etapa y el bebé esté a punto de nacer, lo mejor es intentar colocarnos previamente algunos cojines o almohadas debajo de nuestra espalda y cabeza. Hay que tener en cuenta el cansancio que sufre la mujer al inclinar el cuerpo para sacar fuerzas.
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