
La preparación de un biberón es una tarea sencilla pero que se debe realizar con detenimiento y delicadeza para evitar descuidos que luego puedan afectar sobre la salud del bebé. Te contamos todos los pasos para la correcta preparación del biberón sin correr riesgos.

Antes de utilizar el biberón lo recomendable es hervirlo junto a la tetina o chupete durante cinco minutos para desinfectar por completo.

Retira el biberón del agua hirviendo y guárdalo tapado hasta el momento de la preparación.

Si el bebé toma leche líquida, vierte en el biberón la cantidad indicada por el pediatra y calienta al baño María hasta conseguir la temperatura óptima para que no se queme.

Puedes comprobar la temperatura utilizando un termómetro. Recuerda que la temperatura correcta es la misma del cuerpo humano: 37ºC.

La forma más sencilla de verificar la temperatura es tirando unas gotitas sobre tu muñeca, si no te quema es que se la puede tomar sin problemas.

Si utilizas leche en polvo, hierve agua en un recipiente durante unos minutitos y luego deja entibiar.

Vierte el agua hervida pero entibiada en el biberón hasta alcanzar la mitad del volumen de leche que deseas preparar.

Coloca la medida de leche en polvo indicada por el pediatra utilizando la medida dosificadora que incorpora el envase de la leche.

Tapa el biberón con la protección y agítalo enérgicamente hasta homogeneizar la preparación. No deben quedar grumos en la leche.

Añade la otra parte de agua hasta completar el volumen deseado.

Luego de la toma, lava inmediatamente el biberón antes que la leche se seque y se generen microbios. Recuerda si no se lo acaba, no es recomendable guardar la leche sobrante para la próxima vez.


























































