Prevenir la bronquiolitis
La única prevención posible ante la bronquiolitis es evitar la infección ya que no existe vacuna para esta enfermedad. El virus Sincicial Respiratorio (VSR) es el principal causante de esta patología, que se caracteriza por una obstrucción aguda de las vías aéreas más pequeñas. Su diseminación es frecuente en hogares, guarderías y consultas.

Los niños menores de dos años son los más propensos a padecer bronquiolitis. Los cuatro virus que pueden desencadenar dicha afección son: Sincicial Respiratorio, Adenovirus, Influenza y Parainfluenza. El virus se transmite de una persona a otra por el contacto directo con las secreciones nasales o a través de gotitas aerotransportadas. Aunque el VSR generalmente sólo causa síntomas leves en un adulto, puede provocar una enfermedad severa en un bebé.

Los meses de otoño e invierno suelen darse mayores casos de bronquiolitis. De hecho se estima que para el primer año de vida más de la mitad de todos los bebés han estado expuestos al VSR.

Los síntomas

Los problemas empiezan con una ligera infección de las vías respiratorias altas. En el transcurso de dos o tres días se puede transformar en una dificultad respiratoria con sibilancias y una tos sibilante y “forzada”.
Una de las consecuencias es que se incrementa notablemente la frecuencia respiratoria del bebé. Puede hasta percibir rasgos de irritabilidad y ansiedad. Si el bebé se pone de color azulado (cianótico), te encuentras ante una situación de emergencia.

Tal vez los niños muy pequeños presenten complicaciones para mantener la respiración. Los padres pueden notar que las fosas nasales del niño se dilatan con cada respiración y que los músculos intercostales se retraen (tiraje) a medida que el niño trata de inhalar aire.

Sin miedos

Por norma general, los síntomas mejoran al cabo de una semana. La dificultad respiratoria se supera al tercer día. Mantén la tranquilidad porque las estadísticas sitúan la tasa de mortalidad por debajo del 1%.