primeros amores Primeros amores
Existe un momento especialmente delicado para muchos padres, y es ese instante en el que el niño, que poco a poco se convierte en adolescente, empieza a experimentar sentimientos que parecen de mayores. El enamoramiento es un ejemplo, es decir, el hecho de empezar a sentir interés o atracción por otras personas del sexo opuesto muestra que el amor está ahí latente desde las primeras etapas de nuestra vida.

Evidentemente, cambia la forma en la que se vive el sentimiento. A esa edad, el hecho de cruzar una palabra con el chico o la chica ideal es ya toda una ilusión. Del mismo modo, también las pandillas empiezan a evolucionar a los doce o trece años de tal modo, que es frecuente ver grupos de amigos formados por chicos y chicas. Lo curioso es que en la etapa de la adolescencia las chicas suelen tener mayor madurez que los chicos, que todavía tienen comportamientos más infantiles.

Pero es bueno aprender a compartir cosas en común, planes y conversaciones porque de este modo, también se ponen en práctica las habilidades sociales. Algunos padres quitan importancia a las preocupaciones propias de un adolescente. Entre las que se encuentra el amor o el desamor.

Sin embargo, cada persona vive su realidad en base a su edad, por ello, hay que entender que a un adolescente el hecho de sentir la indiferencia de la persona que le gusta le pueda suponer todo un mundo. Y de hecho, a esa edad, se cae en el dramatismo, porque también el mundo que se conoce es mucho menor. Al final, la rutina de un adolescente se reduce a su familia, a los estudios y la vida académica, y especialmente, a sus amigos. Lo bueno es que el adolescente también irá aprendiendo en base a su propia experiencia.