Prohibida la sal en las comidas del bebé
Cuando se empieza a introducir los alimentos sólidos en la dieta del bebé, es más que importante preparar las comidas sin sal. Más que nada porque no va a sentir su sabor (los bebés no pueden distinguir lo dulce de lo salado) y es mejor que pruebe desde los primeros meses el verdadero sabor y textura de los alimentos para que se vaya acostumbrando.

Otra razón por la que no puedes echarle sal a la comida del bebé es que sus riñones aún no están preparados para procesar grandes cantidades de sodio y cloro que hay en la sal. Un exceso de sal puede ocasionarle problemas de presión arterial cuando sea mayor.

El gusto por la sal en los alimentos es adquirido, lo que significa que no hay que temer que el niño rechace los alimentos por este motivo. Las papilas gustativas de tu bebé se desarrollarán a partir de los 6 meses, y a los 24 meses empezará a descubrir el sabor y los placeres de la comida. Eso significa que no te tienes que preocupar demasiado por el sabor de la comida en esta etapa de su vida. Más adelante empezará a desarrollar sus preferencias alimenticias y te dará la tabarra.

En el mercado muchos alimentos para bebés que no tienen sal, así que si tienes pensado comprar algún alimento preparado para tu hijo, asegúrate de leer antes las etiquetas.

El contenido de sodio que tienen los alimentos por sí solos, cubren con sobradez la demanda de este mineral en el primer año de vida del niño. La sal la puedes echar en pequeñas cantidades en niños mayores de 1 año. Las cantidades siempre tendrán que ser pequeñas para evitar que se acostumbren a las comidas saladas o tengan problemas de reflujo o gastritis.