Prueba para detectar malformaciones fetales
Conocida como la ecografía de anomalías, es la prueba imprescindible que has de efectuar a las 20 semanas de embarazo.

Antes de acudir a la cita prepara todas las preguntas que desees formular al especialista. No olvides que si tienes sobrepeso o el bebé se encuentra en una postura extraña, tal vez tengas que acudir otro día para volver a realizarte la prueba.

Además de revelar el sexo del bebé, esta prueba detecta las posibles deformaciones del feto. Hablamos de una ecografía de alta resolución que ofrece una imagen de gran nitidez.

El ecógrafo realiza un exhaustivo trabajo de aproximación a detalles concretos de la morfología fetal. De este modo, se puede conocer el grado de vitalidad que tiene el feto dentro del útero. En el caso de hallar algún problema, el ginecólogo se decantará por la opción de tratarlo dentro del útero o cuando nazca el bebé (en dicha situación ya dispone de la información pertinente para establecer una actuación urgente).

Aunque ningún padre desea que su hijo venga con anomalías, siempre es mejor prevenir y contar con información temprana que ayude a los progenitores a mentalizarse cuando llegue el momento del nacimiento.

Se estima que entre un 3% y 6% de los recién nacidos tendrán algún tipo de anomalía. Aproximadamente un 12% de éstas pertenecen a alteraciones cromosomopatías; un 28% a enfermedades genéticas complejas o defectos de las estructuras o de los órganos.

Aunque puede arrojar pistas importantes, la ecografía de anomalías no puede diagnosticar ni las alteraciones de los cromosomas (como el síndrome de Down) ni la mayoría de las enfermedades genéticas.

Relación de problemas que detecta la ecografía de las 20 semanas:

1. Algunas anomalías genéticas, incluido el síndrome de Edwards y el síndrome de Patau.
2. Deformaciones faciales como la fisura del paladar.
3. Defectos en el tubo neural, como la espina bífida.
4. Graves problemas cardiacos.