¿Qué cuna le compramos?
Los niños duermen mucho cuando son pequeños. Este significa que la elección de su lugar de descanso es muy importante. Durante sus primeros meses se puede optar por un moisés o por una mini cuna, pero siempre a partir de los cuatro meses deben pasar a dormir en una cuna.

En el mercado hay cunas de muchos tipos, de muchos materiales y de varios colores seleccionables:

– Cunas de toldos. Con postes y un marco para colocar un toldo que normalmente va a juego con el color de la decoración utilizado en la habitación.
– Cunas co-sleeper. Son una extensión de la cama de toda la vida, haciendo que el bebé tenga su propios espacio y que los padres lo puedan atender teniéndolo justo al lado.
– Cunas convertibles. Son más caras que el resto pero a la larga pueden salir a cuenta. Se van adaptando al crecimiento del bebé.
– Cunas de viaje o cunas portátiles. Son muy útiles a la hora de viajar con el bebé.
– Cunas estándar. Son las de toda la vida. Lo ideal es que permitan que el bebé pueda acceder por dos lados.

Las cunas tienen que tener barrotes separados entre sí y una distancia de seguridad de entre 4 y 6 centímetros, todo ello para evitar que el niño pueda meter la cabeza a través de ellos. La altura debe ser al menos de 60 centímetros desde la base del colchón para que el bebé no pueda caerse al suelo.

Puedes colocar un teléfono móvil en la cuna para entretener y relajar al bebé. Decora la pared con motivos estimulantes para la imaginación del niño con los famosos vinilos.