
Los padres a menudo se confunden a la hora de elegir la mejor forma de tomar la temperatura de los niños y qué tipo de termómetro deben comprar. En general, excepto para los niños muy pequeños, esta decisión no debe convertirse en algo que os quite el sueño, ya que tampoco es tan importante. Para los niños menores de tres meses de edad, un termómetro rectal es la mejor forma para comprobar la temperatura.
Incluso si se utiliza un método diferente para tomar la temperatura de tu bebé, debes confirmarlo con un termómetro rectal para estar seguro. Incluso una pequeña diferencia, como por ejemplo de medio grado, podría significar la diferencia entre una simple observación o un examen más completa con una punción lumbar cuando el pequeño tiene entre 2 o 3 meses de edad y no para de tener fiebre.
Para la mayoría de los otros niños (los más mayores) esta media décima puede no ser tan importante y basta que le cuentes al médico cual es la temperatura y cómo se la tomaste. Aunque los padres no lo crean, la temperatura exacta no suele ser lo que el pediatra utilizará para determinar cómo tratar al pequeño. Los niños pueden estar perfectamente con unas décimas de fiebre o estar malísimos simplemente con un grado más de la temperatura normal.
Una de las recomendaciones más habituales que se oyen hoy en día, es la de la no utilización de los termómetros de mercurio. La AAP recomienda su no utilización, debido al riesgo de envenenamiento por mercurio si se rompen. Si todavía estás utilizando un termómetro de mercurio, ahora sería un buen momento para elegir un reemplazo a la hora de comprobar la temperatura del pequeño.
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