Rostro resplandeciente durante el embarazo
Durante la gestación la mujer presenta una piel más hidratada, tersa y compacta. Este fenómeno se produce gracias a un equilibrio hormonal diferente que resalta la luminosidad del rostro. En el peor de los casos, puede aparecer acné o un oscurecimiento de la piel.

Una piel compacta requiere una cuidadosa limpieza diaria. Una vez a la semana, es necesario combinar la higiene habitual con una exfoliación que estimule el recambio celular. Sea cual sea el tratamiento utilizado, se ha de aplicar un pequeño masaje, que favorece el drenaje del exceso de líquidos y la afluencia de la sangre en los tejidos.

En el embarazo, es mejor evitar las cremas exfoliantes y antiedad con AHA (alfahidrosiácidos) o betahidrosiácidos, como el ácido salicílico. Una precaución esencial para prevenir, además de las líneas de expresión, las manchas oscuras, es utilizar únicamente las cremas de día con filtros UV (factor 15 o 18). Las posibles intervenciones de medicina estética se deben postergar, como mínimo, hasta tres meses después del parto.

Pero no todo se soluciona a base de cremas, las propiedades de algunos alimentos equilibran el funcionamiento de la epidermis. Algunos de los productos naturales que se pueden emplear para exfoliar la piel, son:

1) El azúcar morena mezclada con zumo de limón remueve impurezas. Debe aplicarse por 15 minutos en la noche. Es recomendada una vez a la semana.

2) El mismo efecto tiene la mezcla de miel y unas gotas de naranja, porque actúan como un peeling casero. Después de retirar con abundante agua, se aplica una crema humectante con pequeños pellizcos para que la piel la absorba mejor.

3) Partir una uva en dos y pasarla por la cara ayuda a hidratar y disminuye la posibilidad de que aparezcan manchas.