Saber el color de ojos que tendrá mi bebé
Como padres nos gustaría que nuestros hijos fueran inteligentes, altos, rubios y de ojos azules. Sin embargo, todas estas características dependerán en gran medida de la información genética de sus progenitores. El color de los ojos procede de la herencia de los cuatro genes que aportan ambos padres, normalmente son una mezcla de los ojos de los cuatro abuelos, puesto que este tipo de herencia poligénica determina los pigmentos presentes en el iris. Es por eso que para que se dé un color puro deberían ser todos del mismo color.

Entre un padre de ojos marrones y una madre con ojos verdes, el resultante será básicamente marrón ya que aporta una gran cantidad de melanina y el verde muy poca. La cantidad mayor de melanina es la que, al final, determina el color de los ojos. Por eso en los países Latinos y en sur de Europa existen muchas más probabilidades de que los ojos de los niños sean marrones. Mientras que en el norte de Europa hay más personas con los ojos verdes y azules. Menos melanina crea bebés con iris azules, verdes, grises y de color marrón claro.

Bastantes recién nacidos tienen los ojos azules porque la melanina no ha llegado por completo al iris o no se ha oscurecido por exposición a la luz ultravioleta. Pero a medida que crecen es normal que cambien a verde, azul claro, marrón claro y finalmente un marrón oscuro. El pigmento se forma en los primeros meses de la vida por lo que casi todos los bebés tienen los ojos de color azul grisáceo. El color definitivo suele aparecer alrededor de los 6 meses, aunque cuando mejor lo determinaremos será al año de edad.