
El mes de diciembre es un mes de lujos, de despilfarro, de consumismo… Un consumismo que por supuesto, es más que positivo en un momento de crisis económica para los comercios que durante estas fechas venden más de lo habitual. Sin embargo, tú también debes pensar en tu bolsillo y en tus posibilidades para poder hacer frente a la economía doméstica y familiar de una forma solvente.
Es decir, no dejes que el placer de diciembre se convierta en la agonía de enero porque no es necesario. En primer lugar, es importante que enseñes a tus hijos que la Navidad es mucho más que el tener. Durante estas fechas se celebra una tradición cultural y religiosa, que permite mejorar las relaciones interpersonales, además, la realidad se vuelve más mágica gracias a la decoración de las calles y de las casas, la gente parece transformada en medio de ese espíritu de afecto propio de la Navidad. Esto es lo que hace bonito este tiempo.
Más allá de esta cuestión, es más que necesario tener un presupuesto marcado de cuánto dinero te quieres gastar a lo largo de estas fechas. Por otro lado, por suerte, puedes hacer uso de recetas económicas y creativas en la cena de Nochebuena y de Nochevieja. No es esencial gastar demasiado para poder disfrutar.
A lo largo de estos días, también hay muchas actividades en las ciudades que se pueden disfrutar gratis. Por ejemplo, se suelen organizar conciertos de villancicos, es posible ir a ver los belenes que se han puesto en los lugares más emblemáticos, también es positivo dar un paseo por los escaparates (sin que ello implique comprar nada). Como punto positivo también, hoy día existen precios muy variados gracias a la alta competencia de los comercios. Por tanto, siempre es más fácil ahorrar algunos euros a lo largo de la Navidad.
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