
La soledad es una emoción muy difícil de sobrellevar en cualquier ámbito de la vida pero especialmente, en la infancia. Y es que, un niño no cuenta con los recursos emocionales necesarios para hacer frente a la falta de integración, a la sensación de inferioridad o al dolor. La verdad es que no sólo es posible que el niño tenga conflictos en el colegio a la hora de ser uno más sino que también, se puede dar el caso de que un niño, sienta que sus padres no le dedican el suficiente tiempo y atención. Es decir, considera que sus padres se centran más en el ámbito profesional que en el plano personal.
Por ello, los padres deben mostrar interés por estar con sus hijos, programar actividades con ellos y no sólo el fin de semana sino también, de lunes a viernes. Un hábito positivo es el de comer y cenar todos juntos en familia. Ya que al estar en la mesa es posible poner temas en común y hablar sobre cómo ha ido el día. Evidentemente, los padres deben tomar la iniciativa en las conversaciones, hacer preguntas a los niños, motivarles de forma adecuada.
En alguna ocasión, puede que el niño sienta que necesita más atención únicamente por parte de alguno de los progenitores. Es decir, por ejemplo, en caso de que el padre trabaje muchas horas fuera de casa, deberá compensar esta ausencia de otra manera. La soledad es dolorosa y en general, son los padres los que deben detectarla en el niño ya que un niño no exterioriza los sentimientos hasta este nivel de introspección y de autoconocimiento.
Las vacaciones y los fines de semana son un momento excelente para recuperar el tiempo perdido y hacer planes en familia, lejos del estrés y desde la tranquilidad.
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