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mirada nino tercer mundo Desarrollo de la infancia en el tercer mundo
Por desgracia, todavía existen multitud de factores que suponen un obstáculo para el desarrollo de la infancia en el tercer mundo. La calidad de vida de los menores en todo el mundo no es la adecuada, a pesar de los avances logrados en los últimos años. La falta de agua o su escasez es uno de los problemas más determinantes en los países en vías de desarrollo, aunque también destacan la mala nutrición y una tasa de escolarización muy baja. Las cifras son alarmantes: hasta 72 millones de niños no acuden todavía a la escuela.

En estos lugares con menos recursos se ha demostrado que la principal causa de mortalidad es la falta de agua, este recurso en países en desarrollo provoca enfermedades, desnutrición y bajo desarrollo físico e intelectual. Precisamente las poblaciones con menos agua tienen mayores tasas de pobreza y sus efectos se sienten especialmente en la población más vulnerable, que es la infantil.

Los cálculos de organizaciones que ayudan a los más necesitados estiman que en los países en desarrollo se pierden 272 millones de días escolares cada año. La razón fundamental son las enfermedades e infecciones causadas por las malas condiciones del agua. Es cierto que el agua potable previene estas patologías, pero al mismo tiempo, ayuda a reducir la pobreza porque se incrementa la producción agrícola y ganadera de las familias, que consiguen más ingresos.

Nadie puede discutir que la educación es una vía calve para salir de la pobreza. Sin embargo, para ello hay que facilitar el acceso a la escuela. Otra causa preocupante de absentismo escolar son las largas distancias que separan las escuelas, en el caso de que haya alguna cerca, de casas donde viven los niños y los caminos no siempre son seguros. Quienes no tienen la oportunidad de estudiar, pierden también la posibilidad de adquirir otros muchos conocimientos, y la importancia de los valores como la tolerancia, la paz y el entendimiento entre las personas.

1194555719 0 Dar a luz en el agua
El nacimiento de un bebé es un proceso involuntario y como tales, no podemos cambiarlos pero sí podemos interferir favoreciéndolos y es aquí donde los partos en el agua entran en juego.

Para muchas mujeres el contacto con el agua es relajante y disminuye las tensiones derivadas del parto. Es una de las alternativas para dar a luz que más interés están despertando en las mujeres embarazadas, por su sencillez y rapidez.

Nacer bajo el agua ahorra tiempo, dolor y traumas innecesarios. El agua se encarga de ayudar a la madre en el proceso de dilatación y facilita la adopción de posturas naturales consiguiendo así un nivel óptimo de dilatación.

Además al estar templada, relaja los músculos y estimula la producción de endorfinas, aliviando el dolor de la madre. También repercute en la respiración haciéndola más calmada y la dilatación es más acelerada.

La mujer debe introducirse en una bañera con agua caliente (debe estar a unos 37º C) una vez que haya dilatado cinco centímetros. A partir de esta fase, la madre experimentará una profunda relajación y los exámenes vaginales no son necesarios, a diferencia de lo que ocurre en los partos convencionales.

Las madres que pueden optar por éste parto alternativo son aquellas que renuncian a la anestesia epidural, que no presenten patologías obstétricas y las que se sienten seguras en el agua. Aunque la mayoría acaba usando el agua para dilatar y son pocas las que llegan a parir en ella.

Para el bebé también tiene sus ventajas. Tendrá su tiempo para adecuarse a la nueva situación con más tranquilidad. El parto bajo agua favorece su transición del líquido amniótico al mundo exterior. Todo eso contribuirá para alejarlo de situaciones de estrés que podrían ocasionarle irritabilidad durante el primer año de su vida.

bebe agua No dar agua a los bebés
Los bebés requieren muchísimas atenciones y por tanto los padres deben proporcionar mucha dedicación al cuidado de sus hijos. Además de la alimentación que es un tema vital, debemos preocuparnos por el tipo de agua que mejor le vendrá al pequeño. Es fundamental que los bebés estén siempre bien hidratados para que puedan digerir los alimentos y no tengan problemas para ir al baño.

Los recién nacidos no suelen necesitar más agua, los menores de seis meses de edad, no precisan otros líquidos. Los riñones del bebé todavía no están preparados para eliminar el exceso de sodio del agua. Por eso si se le da, debe ser con muy poco contenido en sodio, siempre controlado por el médico rigurosamente. De momento, el agua que sea para chapotear en la bañera. Nunca obligarlo a beber si no le apetece.

En todos los casos, lo recomendable es consultar con el pediatra. El agua que debe beber el bebé puede ser hervida (sin endulzar) ofrecida con regularidad entre las comidas, pero es importante saber que la leche ya lleva agua y puede ser suficiente para que el bebé no pase sed. Seguramente le baste con mojarse la boca. No le comiences a dar agua a tu bebé si no estás segura de que pueda sentarle bien.

BEBE Comenzar a beber agua
¿Cuándo puede empezar a beber agua mi bebé? Esa es la pregunta que muchas madres se hacen. Como todos los seres humanos, los bebés necesitan tomar agua para sobrevivir. Pero en realidad no necesitan beber agua nada más nacer, de hecho, muchos pediatras aconsejan comenzar a dar agua al pequeño a partir de los seis meses de edad.

Los bebés suplen la necesidad del agua con la ingesta de la leche materna o las leches especiales para bebés cuando estos no pueden tomar el pecho. Estos dos tipos de leche contienen una gran cantidad de agua.

La razón; llenar el estómago de un bebé es muy fácil, basta con darle una cantidad no demasiado grande y el niño estará “lleno”. Pero si lo piensas, el bebé no ha comido ningún nutriente que le ayude a alimentarse. Esto cambia cuando al pequeño le empiezan a salir los primeros dientes. El pequeño necesitará fluoruro para apoyar el crecimiento de los nuevos dientes. El agua comenzará a hacerse necesaria para el bebé.

Si el bebé tiene fiebre, seguro que tu pediatra te recomienda que le proporciones más líquidos al niño. No debes dejar que el pequeño se deshidrate, por lo que debes hacer que el niño tome pequeñas cantidades de otros líquidos que le ayudarán a mantenerse en buen estado. Tu pediatra te puede aconsejar que líquidos debes proporcionarle.