¿Qué son los test de inteligencia?
Los test de inteligencia son herramientas muy utilizadas para medir la capacidad intelectual de una persona. Se dice que si tras la realización de un test de inteligencia se obtiene un cociente intelectual igual o superior a 130, se le puede calificar como superdotado. Estos test permiten de alguna forma cuantificar la inteligencia a través de diferentes pruebas y test estandarizados que determinan el cociente intelectual (CI) de una persona de cualquier edad.

La Organización Mundial de la Salud clasifica el CI del siguiente modo: poco listo (60-89), normal (90-109), brillante (110-119), superior (120-129) y superdotación (130 o más).

Los test de inteligencia se utilizan en muchos ámbitos, especialmente en las escuelas y entrevistas de trabajo. En los niños sirve para predecir el rendimiento de los alumnos o para detectar necesidades educativas especiales en un momento determinado.

Estas pruebas exploran distintas funciones intelectuales y valoran las aptitudes principales relacionadas con la inteligencia, que se reflejan según las respuestas que se dan a preguntas formuladas. La mayoría de los test miden de forma genérica todas las capacidades o se centran en evaluar una aptitud concreta, referida al objetivo por el que se realiza la prueba. Las principales habilidades que se calculan son:

- Aptitudes verbales: evalúan capacidades lingüísticas como la comprensión o la fluidez verbal. Se componen de ejercicios de ortografía, sinónimos, antónimos, analogías verbales y vocabulario.
- Aptitudes numéricas: valoran la aptitud para realizar operaciones y procesos matemáticos. Consisten en operaciones elementales y problemas de razonamiento numérico que determinan la agilidad mental matemática.
- Aptitudes de razonamiento: ponen a prueba la capacidad de análisis y lógica. Constan de ejercicios de series de números, letras y figuras, en los que es necesario buscar la lógica y aplicarla.
- Aptitudes perceptivas: miden la rapidez y la precisión en percibir las sensaciones, el razonamiento espacial y abstracto. Algunos de los ejercicios más frecuentes se refieren a diferencia de formas, volúmenes, distancias o a la representación de figuras y objetos en varias dimensiones.

Los azotes y el coeficiente intelectual
Según unos estudios realizados recientemente, parece que el coeficiente intelectual de los niños está aumentando. Algunos de los expertos consideran que este aumento se debe a que el castigo corporal está disminuyendo en la mayoría de los países. Uno de los estudios se ha realizado mediante una encuesta que se h realizado a un total de 17.000 estudiantes universitarios de 32 países diferentes.

La encuesta ha demostrado que cuanto mayor era el porcentaje del uso del castigo corporal por parte de los padres, menor era el CI. Otro de los estudios se realizó en Estados Unidos revisando los datos del CI de 806 niños con edades comprendidas entre los dos y los cuatro años, y otros 704 niños de cinco a nueve años.

Cuando se volvieron a realizar las pruebas para ver su CI 4 años más tarde, los encargados de la investigación pudieron comprobar cómo, los niños en el grupo más joven que no se les había pegado subió cinco puntos más (promedio), que los niños a los que se les había azotado. En el grupo de niños mayores, los que habían sufrido algún tipo de violencia corporal, habían perdido 2,8 puntos.

Según el director del estudio, el Dr. Straus, cuantos más azotes recibe el niño, más lento es el desarrollo de la capacidad mental del niño. Como conclusión, el estudio explica, que si lo que se pretende es enseñar al niño mediante cachetes, el método elegido no es el correcto. Si se utilizan otros métodos de disciplina el niño desarrollará otras habilidades cognitivas.

Curiosidades sobre el coeficiente intelectual
Exactamente no se sabe por qué el coeficiente intelectual es más alto en unos niños que en otros, pero año tras año se realizan estudios que nos ofrecen datos curiosos sobre el coeficiente intelectual.

1. Vivir en grandes ciudades puede bajar el CI. Según un estudio reciente, la exposición fetal a altos contaminantes urbanos, tales como las emisiones de los automóviles y el humo de las fábricas, pueden conducir a un desarrollo intelectual bajo en el niño. Debes evitar estos riesgos, al igual que el humo del tabaco. Comer abundantes frutas y verduras durante el embarazo puede contrarrestar los radicales libres del aire.

2. Alimentación del bebé. Los niños que fueron amamantados de forma exclusiva durante, al menos, tres meses obtuvieron calificaciones más altas en las pruebas de inteligencia que se les realizaron. También obtuvieron puestos más altos en los niveles de desarrollo cognitivo, el aprendizaje y la memorización, en comparación a otros niños de la misma edad que no fueron amamantados. La razón de esta diferencia es aún incierta, aunque se atribuye a los nutrientes en la leche de la madre y al contacto físico entre la madre y el niño.

3. El verano. Los niños tienden a olvidar más cosas durante el verano. Esto puede causar que el CI baje en aquellos niños a los que desde muy pequeños se les da el verano completamente “libre”. No hace falta agobiar al pequeño, pero tampoco te olvides de que están en una etapa de desarrollo muy importante. Continúa leyendo al pequeño todas las noches ese libro que tanto le gusta.