
Los padres muestran su intranquilidad ante las lágrimas de su bebé. Conocer los motivos que desencadenan el primer medio de expresión de tu hijo te ayudará a establecer una comunicación más cercana con él.
Queremos ser un bálsamo de consuelo, comprender lo que le está pasando…en realidad puede tratarse de la necesidad de hambre, sueño o querer jugar. Otras veces es síntoma de frío, de tener los pañales mojados, de desear con todas sus ansias que le cojan en brazos. Un llanto más sordo y débil, diferente al habitual, suele ser indicativo de estar enfermo, normalmente va acompañado de un rechazo al alimento, fiebres y vómitos.
Se denomina cólico al llanto que dura más de tres horas y no es consecuencia de un problema médico. Aproximadamente el 20% de los bebés lloran lo suficiente como para encajar en la definición de cólico. Inicialmente éste afecta a los menores durante la tercera semana de vida llegando a su máximo en alguna parte entre la cuarta y la sexta semana.
Seguramente su llanto te produzca frustración y depresión…pero hay que saber guardar la calma ya que dicha manifestación vital es el fiel termómetro de la salud y los estados de ánimo de la criatura.
Te proponemos una serie de trucos y consejos que pueden ayudarte a cuidar con esmero a tu bebé tras los lloros. Nadie mejor que tú conoce a su hijo, por eso en tu mano reside buscar la mejor solución:
- Incorporar movimientos o sonidos rítmicos: mover ligeramente la cunita, pasearle en brazos o en el cochecito, aproximar los sonidos rítmicos de la lavadora o televisión.
- Le puede sentar bien un masaje abdominal suave.
- Hay que aprovechar el aseo diario para tranquilizar al bebé. Son numerosas las propiedades relajantes de un buen baño en agua templada.
- Un cariñoso abrazo puede ser decisivo para proporcionarle sosiego. También puedes probar a abrazarle a su osito de peluche o a una manta suave.
- La succión del pulgar o del chupete es un método que ofrece buenos resultados. Recuerda que no se debe utilizar el chupete en las primeras semanas de vida para no interferir con la lactancia materna.
- Distraer la atención del bebé con juguetes, libros, alimentos.
























































