
La siesta es vital desde un punto de vista físico y emocional para cualquier bebé. Por ello, no tiene que renunciar a este espacio en su rutina diaria. De hecho, las rutinas ayudan a los niños a vivir con más tranquilidad. En la siesta, el organismo del peque recupera toda la energía perdida a lo largo del día, está claro que el bebé también se desgasta. Por ello, necesita dosis de calma y de equilibrio. Conforme el niño va creciendo, el número de siestas que necesita también se reduce de una forma paulatina.


El descanso de un niño también favorece el relax de los padres que pueden descansar cada noche durante un tiempo importante. Por ello, el arte de dormir a un niño implica mucha práctica y mucha constancia. El ritual forma parte del proceso de sueño y de descanso de un bebé que se acostumbra poco a poco a esta rutina.
Por ello, dentro de este ritual, intenta cuidar el espacio en el que duerme el bebé, apuesta siempre por el mismo lugar, coloca la cuna en un lugar tranquilo y apartado de la habitación. De este modo, se favorece el silencio. A la hora de elegir la habitación más adecuada para el bebé apuesta por aquella que no tiene la ventana situada en una calle en la que hay mucho tráfico. El ruido de los coches puede ser una molestia.


La realidad es que siempre se ha hablado mucho sobre los beneficios que produce la lactancia materna en el bebé no sólo a nivel físico sino también, a nivel emocional. Pues bien, también existen otras actividades que favorecen el bienestar del niño, por ejemplo, el colecho.
Dormir con el bebé reporta un gran nivel de tranquilidad, seguridad, proximidad y cercanía, no sólo en los niños sino también, en los padres. De este modo, se construyen y desarrollan los vínculos afectivos con el más pequeño de la casa. Por supuesto, a la hora de dormir un rato con el bebé, por ejemplo, la siesta, conviene tener algunas precauciones: por ejemplo, el niño nunca debe de dormir boca abajo ya que podría suponer algún tipo de peligro. El bebé debe estar tumbado boca arriba.


¿Cómo influye el descanso en el estado de ánimo? Todo ser humano es muy vulnerable ante la falta de descanso. Así se muestra en el caso de un trabajador que sufre insomnio y a lo largo de los días acumula estrés, cansancio y ansiedad. Sin embargo, el descanso también influye en el estado de ánimo de los niños que en caso de no dormir lo suficiente pueden no rendir al máximo a nivel académico, ni disfrutar con aquello que hacen.
Los niños deben dormir más que los adultos. De hecho, se aconseja que duerman una media de diez horas, por tanto, entre semana, se debe cenar temprano para que el peque pueda ir pronto a la cama. Por ello, una vez que el niño se ha ido a dormir también se debe favorecer mucho el silencio en el hogar para que el peque pueda descansar sin tener ruido de fondo.


Quedan pocos días de vacaciones antes de volver al colegio, por ello, merece la pena aprovechar el tiempo, vivir el presente y estar en familia. ¿Qué planes se pueden hacer durante estos días? Por ejemplo, mañana viernes es momento de hacer ronda de visitas para que el niño recoja todos los regalos en las casas en las que los Reyes Magos han dejado sorpresas para ellos.
Melchor, Gaspar y Baltasar, a veces, también visitan a los tíos y a los abuelos para dejar algún detalle para los niños. Por otro lado, la Navidad también es la época propicia para ir al cine. Se trata de la época del año en la que existe mayor oferta de películas infantiles. Pero además, el frío de las calles invita a disfrutar de un plan de este tipo. En la actualidad existe un título que merece, especialmente, la pena: Maktub.


Muchos padres son muy estrictos y disciplinados con el tema de madrugar y levantar temprano a los niños para aprovechar el tiempo y disfrutar del día también en vacaciones. Sin embargo, la realidad es que una de las cualidades de las vacaciones es que la rutina de horarios se altera de una forma inevitable, es decir, el tiempo cambia, se come a diferentes horas y también es normal, que los niños se acuesten más tarde por la noche porque ven la televisión o hacen algún plan familiar y se levanten más tarde al día siguiente.
Sin embargo, es positivo dormir más en vacaciones precisamente para recuperar energías que se van desgastando a lo largo del curso académico, es un placer poder sentir la libertad de no tener que escuchar el despertador sonando a primera hora de la mañana, y dormir durante más rato.


Sin duda, se acercan las vacaciones de Navidad y el conflicto vuelve a surgir de una forma evidente: ¿Quién cuida de los niños en vacaciones? Y es que, los colegios cierran sus puertas, sin embargo, los trabajadores siguen con su rutina laboral con total normalidad. De este modo, la armonía del hogar se rompe en cierto modo a la hora de organizar quién cuidará de los niños. De forma habitual, son los abuelos quienes ejercen esta función.
Y es que, muchos de ellos ya trabajan como canguros todo el año. Sin embargo, la verdad es que la Navidad es una de las épocas más bonitas para cuidar de los niños porque es muy fácil encontrar planes diferentes para disfrutar de esas fechas. Por ejemplo, ir a visitar los belenes de la ciudad, también se organizan conciertos de villancicos, por supuesto, es posible ir a ver el alumbrado de las calles y los escaparates, hacer visitas, hacer compras, poner el belén o el árbol de Navidad… De hecho, muchas familias están aprovechando este Puente de la Constitución para poner el Belén.






















































