
Los niños también sufren estrés pese a lo que pueden creer algunas personas. La infancia no es un periodo de la vida perfecto puesto que cualquier niño hace frente a presiones y roles sociales. De hecho, durante los primeros años de vida está claro que los roles y los prejuicios marcan más que nunca a la hora de hacer nuevos amigos y también, a la hora de determinar la posición de un niño en el seno del grupo. Por ejemplo, nada tiene que ver la posición de aquel que es un líder con la posición de aquel niño que sufre las burlas de sus compañeros.
El estrés es evidente en una situación de este tipo, por ello, los padres deben estar atentos. No se trata de evitar que el niño lo sufra, sencillamente, porque los padres no pueden proteger a su hijo hasta este extremo. Sin embargo, los padres sí pueden echar una mano y apoyar desde un punto de vista emocional. En este caso, y dada la edad del niño, es importante precisar que en la mayoría de los casos serán los adultos los que tomen la iniciativa de conversar con los niños, preguntar para saber qué tal están, cómo se sienten…




























































