
Está claro que el embarazo es un momento de cambio para la mujer, un cambio que no sólo a nivel físico sino también, emocional. A lo largo de los nueve meses, cualquier mujer puede tomar más conciencia de su estado emocional, es decir, del lugar en el que se encuentra y del punto hacia el que se dirige. Y es que, la llegada del bebé marca un punto de inflexión en la vida de cualquier madre que nota cómo cambia la noción del amor a partir del momento de dar a luz.


La salud no es un bien inherente a la infancia. Es decir, aunque la esperanza de vida ha aumentado de forma notable, sería un error ignorar, que no todos los niños disfrutan de bienestar físico. De hecho, algunos niños hacen frente con valentía a la enfermedad. Por otra parte, el estilo de vida que aprenden los niños es heredado del modelo que ven en sus padres, en la rutina diaria del hogar.
¿Cuál es el estilo de vida ideal para los más pequeños de la casa? En primer lugar, el gran enemigo de la salud es el sedentarismo. En este sentido, conviene precisar que incluso algunos juegos, favorecen el hecho de estar en casa durante horas, este es el caso, por ejemplo, de los videojuegos. Es mucho más saludable que los niños vayan al parque a jugar con otros amigos de su edad. Tampoco es bueno ver en exceso la televisión.


En ocasiones, sucede que algunos padres idealizan al extremo a su hijo en la etapa en la que éste es bebé. En ese instante, el niño necesita una protección extrema y cuidados constantes. Sin embargo, conforme el niño crece, los padres empiezan a desarrollar una actitud de exigencia constante, que en ocasiones, pierde de vista las propias necesidades emocionales del niño.
¿Cómo puedes ayudar a tu hijo a ser mejor cada día? En primer lugar, confiando en él y dejando que resuelva sus conflictos por sí mismo. De lo contrario, si siempre tiene a alguien cerca que intercede por él nunca sabrá que es capaz de poner en práctica sus propios recursos. Del mismo momo, evita posicionarte en los conflictos entre hermanos, a menos que estuvieras presente en el instante en el que sucedió la discusión. Si no sabes qué ha pasado exactamente, no des tu opinión al respecto, porque cada niño te habrá contado su versión de los hechos. ¿Por qué creer a uno y no al otro?
Evita poner etiquetas a los hijos.


El embarazo de por sí, es una etapa de la vida única e irrepetible que hace muy feliz a cualquier mujer, especialmente, cuando se trata de un bebé buscado y deseado. Sin embargo, la mujer embarazada también hace frente a obstáculos que le roban la paz: miedo del momento del parto, preocupación por la salud del bebé, temor ante los cambios que se avecinan, inseguridad, ansiedad… Sin duda, todos estos temores surgen cuando la mente se adelanta al futuro. En ese caso, es mejor parar las ideas a través de un acto consciente para centrar la atención en este instante, que es único e irrepetible.
Por otra parte, el embarazo es el momento ideal para cuidar de ti mismo y prestarte esa atención que tal vez, no te has dado en otras etapas de tu vida. Del mismo modo, es la ocasión de ser centro de mimos y de cariño por parte de tu pareja, familiares y amigos. Se trata de una protección que es un alimento emocional muy fuerte para cualquier mujer que se siente segura pero a la vez, vulnerable por todos los cambios que está viviendo.


La implicación es la actitud que tienen aquellos padres a la hora de integrar a sus hijos en su vida al cien por cien, y en su rutina diaria. El hecho de que los abuelos o una niñera cuiden del niño en momentos puntuales, no significa, que un padre deba delegar en terceras personas responsabilidades emocionales que son propias. El niño debe de sentir la atención de sus padres, saber que es importante. Esta necesidad emocional queda reflejada en una película divertida que te recomiendo: Diario de una niñera protagonizada por Scarlett Johansson.
A la hora de implicarte con tu hijo, debes saber qué cosas son para él importantes. Por ejemplo, necesita que los padres se interesen por su evolución académica, le feliciten por haber tenido una buena nota en un examen, le motiven para estudiar el fin de semana y hacer frente a la pereza… Los padres también están allí para buscar soluciones. Por ejemplo, para contratar a un profesor particular para las clases de matemáticas o para hablar con el tutor del curso con regularidad.


Existen niños que tienen mal genio, otros que experimentan cambios bruscos de humor en su estado de ánimo: ¿Cómo potenciar el buen humor en los niños para que sean más felices y poder compartir más momentos en familia? En primer lugar, existen actividades que pueden ayudar mucho a potenciar la alegría. Por ejemplo, el ejercicio físico y el deporte. En este sentido, la primavera te permite entrar en contacto con la naturaleza y los niños se sienten muy bien cuando pueden jugar al aire libre.
Por otra parte, los niños también disfrutan cuando salen de la rutina. Esta es una de las razones por las que se deben potenciar planes familiares que rompen la monotonía. No se trata de hacer cosas espectaculares, ya que en muchas ocasiones, lo más sencillo es lo que más capta la atención de los peques. Por ejemplo, los padres pueden enseñar a sus hijos a hacer manualidades. Por ejemplo, construir una cometa.


La infancia de los niños sólo se vive una vez, por tanto, los padres deben estar muy atentos para no perderse ni un detalle. Por ello, es fundamental saber establecer un orden de prioridades para que no te roben atención aspectos que no son tan importantes. Sin duda, tus hijos son algo prioritario en tu vida y tu felicidad. Y a su vez, los niños también necesitan de la compañía de sus padres en el proceso hacia la madurez. Para vivir de una forma plena la infancia de los hijos es importante no depositar ciertas expectativas. Sino dejar que los niños sean quienes quieren ser. Por ejemplo, algunos padres viven obsesionados con la idea de que su hijo destaque en un área profesional, sencillamente, porque él no tuvo esa suerte en su pasado.
Por otra parte, es fundamental compartir tiempo con los hijos. Algo que cada vez resulta más difícil en medio de las obligaciones laborales. Obligaciones que a su vez, vienen precedidas por otros compromisos como el de pagar la hipoteca o poder ofrecer unas comodidades a la familia.






















































