
Si hay una cosa clara con respecto a los niños es que tienen una cantidad de energía que hace que en muchas ocasiones sea imposible poder seguirles el ritmo. A diario gastan muchas de ellas estudiando, practicando algún deporte, yendo de excursión, jugando en el recreo, haciendo los deberes o jugando en la calle. Por mucho que gasten parece que siempre siguen teniendo unas cuantas en reserva para hacer alguna travesura en casa antes de que los metas en la cama y se queden fritos, como es lógico.
Todo lo anterior hace que sea muy difícil poder detectar si simplemente tiene energías o si está ante un trastorno de hiperactividad, algo que se da en muchísimos niños. Según un estudio realizado recientemente, se calcula que un 7% de la población infantil de nuestro país sufre este trastorno, cuyas abreviaturas son TDAH, aunque en muchos de los casos nunca llegan a ser diagnosticados ya que sus padres piensan que son únicamente niños enérgicos.
























































