
Todos los expertos en nutrición infantil coinciden a la hora de decir que la leche materna es uno de los alimentos más sanos que puede recibir un recién nacido. Y es que esta leche tiene muchísimas vitaminas y proteínas que son esenciales para el desarrollo del bebé en sus primeros meses de vida.
La leche materna establece también un vínculo muy fuerte entre madre e hijo, pero llega un momento en el que es mejor pasar a otro tipo de alimentación para que el bebé pueda ir recibiendo nuevos nutrientes y descubriendo nuevos sabores y texturas. A los 6 meses se recomienda pasar ya a una alimentación más completa que cubra todas las necesidades nutricionales del peque, y ahí es en donde la leche de continuación juega un papel muy importante.




























































