
Los niños, por norma general, aprenden a leer cuando son expuestos al material de aprendizaje suficiente. Eso sí, no debemos olvidarnos de que cada uno tiene un ritmo diferente. El proceso de aprendizaje comienza al nacer. Cuando un bebé nace, comienza a absorber la información de su entorno y se encarga de su decodificación, formando así una base de comprensión. Sobre todo recoge el lenguaje de los padres al prestar atención a sus voces y los sonidos que hacen.
Un niño aprende a escuchar el lenguaje hablado y sus sonidos con la ayuda de los adultos que le rodean, de esta forma poco a poco será capaz de entender palabras que posteriormente tendrá que aprender a leer. Si bien no es difícil que los niños aprendan de forma natural el lenguaje hablado, es necesario un estímulo externo para ayudarles a leer. El conocimiento de la fonética es de importancia crucial en este proceso.




























































