
Cuando estás embarazada te gusta tenerlo todo bajo control, saber cómo se va desarrollando tu bebé y, sobre todo, saber en qué fecha nacerá para poder prepararlo todo. También se tienen en cuenta las posibles complicaciones que puedan surgir durante el parto para poder prepararse mejor para ese momento, pero en muchas ocasiones hay cosas que no se pueden controlar ni predecir, aunque eso no quiere decir que las cosas vayan a salir mal.
El parto prematuro es algo que casi nunca se puede predecir, y es aquel que se produce antes de la semana 37. Las últimas semanas del embarazo son en las que el bebé experimenta su mayor desarrollo, así que en los partos prematuros suelen nacer bebés que estén en riesgo de sufrir ciertas anomalías al no haberse desarrollado completamente, especialmente en lo que a tamaño y peso se refiere.
























































